Tras 10 años, ya no me gusta el iPhone.

Laprimera vez que vi un iPhone fue en un viaje a Reino Unido, en 2007. Recuerdo entrar en una tienda (creo que era de la operadora O²) y ver una mesa con 2 o 3 dispositivos. No había colas, no había aglomeraciones. Los paneles publicitarios lo decían, era el iPhone de Apple. Nadie sabía qué era ni para qué servía.
Yo tampoco conocía el producto. En ese momento el único dispositivo de Apple que conocía de primera mano era el iPod. Obviamente lo de la “i” me sonaba de algo así que me acerqué.
Tengo un recuerdo claro de mis primeras impresiones al cogerlo. Tenía un diseño que no tenía nada que ver con lo que conocía. Era pesado y robusto pero elegante y fácil de coger y usar. ¿Esto es un iPod con teléfono? ¿Es un teléfono con funciones de iPod? ¿Tenemos esto en España? ¿Cuándo? Quiero uno de estos.
Estaba convencido. Pregunté al de la tienda.
El iPhone de primera generación en Reino unido, en su versión más básica costaba 269 libras (eran 379€ al cambio en ese momento), a eso había que sumarle una tarifa de 35 libras mensuales (unos 50€) con una permanencia de 18 meses.
Es decir, a casa sin nada.
A modo de curiosidad, por si no queréis hacer el cálculo. El primer iPhone de la historia, con todas sus implicaciones, al final del contrato habría costado 900 libras, unos 1270 euros. Considerando que ya tenías los gastos de llamadas y datos incluidos durante ese periodo.
En 2008 conseguí importar un iPhone de 8 Gb desde EE.UU. En aquel momento en España casi nadie sabía lo que era un iPhone.
De nuevo como curiosidad, en EE.UU el iPhone me salió por 499$ + portes (que no recuerdo cuánto fue).
“A ver, el iPhone original era una mierda. “
Entendámoslo bien. Era un producto revolucionario que servía para ver el mail, navegar por internet y tenía una especie de webapps que se sacó Jobs de la manga. Era un gran hardware en un mal software. No permitía Java ni Flash (algo muy usado en ese momento) y no fue hasta julio de 2008 que sacaron la versión 2.0 del software e incluyeron la App Store.
Esto fue un cambio muy relevante. El iPhone se abría a la mente libre de los desarrolladores y esto supuso la auténtica revolución del mercado móvil.
-¿Qué es? -¿Para qué sirve? -Qué grande. -Qué gordo. -¿Cuánto te dura la batería? -¿Puedes descargar música?-¿Dónde se vende? y una serie casi interminable de preguntas. Claramente llamaba la atención.
Tener un iPhone de primera generación en 2008 era una experiencia única. Una experiencia que sólo podrían compartir aquellos que compraron los primeros Tesla Roadster precisamente en ese año, 2008. Siendo optimistas incluso podría parecerse a la experiencia de ser de los primeros en llevar un Model 3 en España.
Ese iPhone despertó al tecnófilo que había en mí. Me encantaba ese iPhone y era el pedacito de tecnología más bonito que había visto nunca.

Una renovación obligada.

La trayectoria del iPhone ya la conocemos. Mi siguiente iPhone fue un 3GS. Fue una compra obligada tras el abandono de Apple del iPhone de primera generación. Con la salida de iOS 4 todo lo anterior dejó de recibir soporte en apenas unos meses y el iPhone original, junto con el 3G se iban al cajón de la obsolescencia programada.
No me gustaba en exceso. Pero no me disgustaba como para no comprarlo. Necesitaba renovar y Android nunca fue una opción. Lo compré bien de precio y con él el salto de calidad y rendimiento fue abismal en comparación con el iPhone original. Gané conexión 3G y GPS, algo que el iPhone original no tenía y solo por eso ya había valido la pena el cambio.
Era un buen iPhone y la prueba fue que duró dignamente hasta el iPhone 5S.

Una renovación lógica.

El iPhone 5S fue la generación que más disfruté hasta la fecha. Fue el primero en traer Touch ID y un procesador de 64 bits. El tamaño me encantaba. El diseño era elegante y discreto y su delgadez hacia que nunca molestara llevarlo encima.
Al terminar la Keynote de su presentación sabía que lo iba a reservar en cuanto estuviera disponible. Era la primera vez que compraba algo de Apple el día de su lanzamiento (algo que no he vuelto a hacer).
El día que el iPhone 5S llegó a casa y pude tenerlo en la mano y usarlo tuve unas sensaciones conocidas. Yo ya había vivido algo parecido antes.
“Me encantaba ese iPhone y era el pedacito de tecnología más bonito que había visto nunca.”

Adaptarse o morir.

Decidí renovar iPhone cuando vi que la reventa del 5S era buena y los precios de los nuevos empezaban a bajar. El iPhone 6 nunca había sido una opción. Era un iPhone 5S grande y feo. El procesador era un salto pequeño, una gráfica similar y la misma memoria RAM. Mientras tanto una pantalla más grande que procesar. No pintaba bien a largo plazo.
Parecía que la fórmula S volvía a funcionar. Tan feo como el iPhone 6 pero con algunas cualidades interesantes, el 6S tenía cosas que hacían que el cambio no fuera tan delicado. Estos cambios venían con la garantía de que aguantaría bien los años:
  • Era un S, y su procesador sería un salto mayor en relación a su siguiente generación.
  • Traía un sensor Touch ID mejorado. Si el primero era bueno, éste era la bomba.
  • Fue el primero en incluir 2 Gb de RAM. El doble que el iPhone 6.
  • Fue el primero en incorporar 3D Touch. Las nuevas formas de uso que aportaba se volvieron tan naturales que hoy me costaría mucho perder esta función.
  • La tendencia de mercado iba directa al teléfono grande. Aferrarme al 5S solo implicaría retrasar lo inevitable.
  • Su precio estaba en la línea de las generaciones anteriores. Y ya empezaban a surgir vendedores con muy buenos precios.
La decisión entre 6S y 6S Plus fue muy fácil. No estaba preparado para pasar de 4 a 5.5". Tampoco estaba preparado para el aluminio ultra deslizante de Apple. Un movimiento torpe y tu iPhone podría ser considerado arma arrojadiza.
La reventa del 5S se mantuvo al 40% del valor inicial tras más de 2 años. Pensemos que actualmente un iPhone ya pierde el 33% solo el primer año. ¿Interesante?
Con un iPhone 6S comprado hacía menos de un año, el iPhone 7 fue una generación que ignoré por completo y también, en su momento, era demasiado pronto para renovar a un iPhone 8.
Por supuesto, aunque hubiera sido el momento, no estaba dispuesto a pagar el precio del iPhone X por mucho que su diseño me llevara a la nostalgia del iPhone original.

Nuevas generaciones.

La presentación del iPhone 8 fue correcta. Era la fórmula del iPhone que todos conocemos, para sustituir el iPhone que todos conocemos. Un “tranquilos, todo va bien”. Era continuista, pero también parecía garantía de duración:
  • Un diseño elegante, adiós al aluminio ultra deslizante. Hola al cristal del iPhone 4.
  • Un nuevo salto en el procesador (al igual que ocurrió con el 5S y sus 64 bits, ahora tenemos procesadores que simulan el aprendizaje neuronal)
  • Extras que lo acercaban a la realidad de la competencia: Carga inductiva y carga rápida.
  • Una pantalla que seguía mejorando calidad y representación de colores.
  • Taptic Engine mejorado. Respuestas hápticas para todo.
A la vez, Apple celebraba los 10 años del iPhone original con su nueva visión del iPhone. El iPhone X.
El iPhone X incluía lo único que el usuario de iPhone podría envidiar de los terminales Android el momento: Una pantalla OLED y un diseño all-screen.
A esta actualización se le sumaba el mejor procesador del mercado, el mismo que el del iPhone 8 y 8 Plus, el acabado y los materiales de calidad a los que estamos acostumbrados y una revolucionaria forma de desbloquear el teléfono, Face ID.
Sólo unas pegas:
  • El notch. Una forma sutil de perder pantalla útil.
  • Adiós a Touch ID y su efectividad.
  • Más de 1100€ como precio de entrada.
  • El caramelito: iOS 11 no estaba preparado para este nuevo diseño.
“La competencia ya tenía modelos de smartphone totalmente all-screen. Lamentablemente, la estupidez humana permitió la proliferación de los “notch”.”
El iPhone X tenía asuntos pendientes, pero parecía un buen acercamiento a la tecnología que estaba por venir. Con un 6S con apenas un año y medio funcionando perfectamente, parecía bastante lógico esperar a la siguiente generación de iPhone y seguir con la rutina de la regla de los S.

La situación actual

  • Apple deja clara su posición. El iPhone que conocemos dejará de existir y el iPhone X se actualiza y se desglosa: iPhone XS, XS Max y XR.
  • El iPhone X deja de venderse (aquí ya se huele algo)
  • iPhone 8 y 8 Plus siguen vendiéndose algo más baratos.
Vayamos por partes.
La diversificación de un producto y su encarecimiento no es algo nuevo para el usuario de Apple de los últimos 5 años. El ejemplo más claro de esto es el iPad. El primero en 2010 y el último de su nombre en 2014, iPad Air 2. Todos ellos mantenían un precio estable y eran la renovación del mismo producto. En 2016 se podía intuir lo que venía encima, el iPad Pro de 12,9" se presentaba al público.
No era el producto que yo compraría pero casi me convence: Tamaño + potencia = Pro.
Al año siguiente el iPad se actualizaba y se presentaba el nuevo -iPad Air 3- iPad Pro de 9.7". El resto ya lo sabemos. Hoy tenemos el iPad por 350€ y luego todo un abanico de tamaños a precios escandalosamente altos.
Todos usan el mismo sistema operativo que un iPhone pero Apple no los considera completos sin su funda/teclado ni su Pencil. Más info aquí.
Con el iPhone han usado la misma estrategia, pero en lugar de hacerlo en 3–4 generaciones lo han hecho de golpe. El mejor iPhone hace 2 años costaba de base 769€. Prácticamente lo mismo que los 699€ que costaba el iPhone 5S, si tenemos en cuenta la inflación y fluctuaciones de divisas.
Generacionalmente el iPhone X llegó en buen momento. El diseño del iPhone en general no había cambiado mucho desde el iPhone 6 y un iPhone con un nuevo diseño era una buena idea.
Las -no malas- ventas del iPhone X se debieron a que muchos querían un nuevo iPhone. Uno nuevo de verdad. Los que no estaban convencidos del iPhone X compraron el iPhone 8 /8 Plus y el resto quedamos esperando una nueva generación mejor.
Podríamos decir que en 2017 todos estábamos contentos.

Diseño vs. funcionalidad.

Mi primera impresión del iPhone X fue muy buena. Tengo claro que el futuro de los smartphone pasa por el formato all-screen.
Mi segunda impresión llegó a los 3 segundos de la primera. Cuando se encendió la pantalla y vi…eso.
El iPhone fue diseñado para el usuario. La obsesión de Jobs en todos sus desarrollos es que su uso fuera natural y su diseño tuviera sentido.
El diseño actual del iPhone es algo con lo que ni siquiera Apple ha podido lidiar y el culpable de ello es iOS.
Es que incluso recomendaciones de Apple en Xcode para los nuevos formatos de pantalla, son evidencia de ello. Las guías lo ilustran tal que así:
y esto:
“El diseño de la pantalla y la mala gestión de iOS en los iPhone de la serie X obligan al usuario a aprender una nueva forma de interaccionar con el dispositivo sin obtener ninguna ventaja real a cambio.”
Es decir, el iPhone X/XS de 1159€ de 5.8" pierde uso real de pantalla de forma inevitable con el notch. Pero además iOS 12 le hace perder algo más. La realidad es que tienes un terminal con 5.1" -5.2" útiles. Menos que un iPhone 8 Plus.
El usuario del iPhone de 4,7" no se quejará pero el del iPhone Plus echará en falta su pantalla. Esto no me lo invento yo. Mirad:
¿En serio a nadie se le ocurrió una forma mejor de aprovechar el espacio?
El diseño y la funcionalidad han dejado de tener una relación cordial y refinada. Los elegantes colores del iPhone 8 se han convertido en brillantes metálicos dignos de un magnate del petróleo ruso.
Sin olvidarnos del aumento de grosor inexplicable. Tuvimos que soportar las cámaras sobresalientes para poder reducir el grosor del iPhone. Incluso parece razonable aumentar el grosor del iPhone 8 0.4 mm con la excusa de la carga por inducción.
¿Cuál es la excusa para que la serie X haya aumentado su grosor hasta 1.2 mm?

¡Liberad a FaceID!

Face ID es una tecnología increíble. Su potencia y su gran sensibilidad no son manifiestas desbloqueando un iPhone. La verdadera capacidad de Face ID sólo se puede explorar con una caca emoji que imita tu expresión facial en tiempo real casi a la perfección.
Face ID es un hardware excelente que no viene a solucionar ningún problema ni a suplir ninguna carencia.
Además, Face ID tiene un problema de aplicabilidad enorme:
  • No siempre que miras el iPhone quieres desbloquearlo.
  • No siempre que quieres desbloquear el iPhone quieres ponértelo delante.
  • Hay veces que necesitas desbloquear el iPhone y no estás en situación de mirar hacia él.
  • Su porcentaje de acierto es muy inferior a Touch ID. ¡Hasta el día de su presentación falló!
Asumir el sentido común para todos los individuos junto con esta mala implementación por parte de Apple supone un grave problema de seguridad.
Kanye West just accidentally revealed his iPhone passcode and it’s so bad
000000. Es decir, estoy hasta los bowls de que el iPhone no se desbloquee cuando lo necesito.

¿Dónde está la caca, Tim?

Mientras escribo estas líneas podemos leer los siguientes titulares de actualidad Apple:
Bad News For Apple As iPhone XR Prices Slashed
Apple restarts iPhone X production following weak iPhone XS and XS Max sales
Apple Offers $300 Trade-In To Boost iPhone Sales
Apple Slashes Production of New iPhone Models by Millions After Slow Sales
Lo que está claro es que los iPhone no se están vendiendo como se esperaba. Ni siquiera el más barato, que no se atrevieron a lanzar antes del XS por miedo a la canibalización de ventas.
¿El motivo? Nadie lo sabe con seguridad. Pero podemos hacer algunas suposiciones.
Muchos dicen que Apple se ha pasado con el precio de los iPhone de este año. Es verdad. Pero hay un factor generacional que no se está teniendo en cuenta.
Desde principios de 2017 se rumoreaba que Apple sacaría un nuevo iPhone revolucionario, algo totalmente diferente. Mientras tanto 2017 acumulaba usuarios que tenían perfectamente funcionando iPhone 5S en adelante.
Si consideramos las grandes ventas que fueron las pasadas generaciones, es de suponer que habría muchísimos usuarios esperando una renovación para ese año. Aunque excluyéramos a los usuarios del iPhone 7, siguen siendo muchos potenciales clientes.
Estos usuarios tenían dos opciones hace un año: El más que revisado diseño del iPhone 8 / 8 Plus o el revolucionario iPhone X.
Muchos tomaron una decisión, pero otros tantos esperaron un poco más. El cliente de Apple siempre quiere más, y todos sabemos que las segundas versiones son las buenas .
Ya estamos en 2018 y el iPhone XS no supone mucho cambio respecto al X y esto es un problema para las ventas:
  • El que quiso gastarse 1159€ en el mejor iPhone ya lo hizo en 2017. No volverá a hacerlo ahora.
  • El que quiera el diseño de la serie X encontrará en el iPhone X de 2017 la misma experiencia de usuario del XS a un mejor precio.
El iPhone XR, por otro lado, representa la idea de la experiencia de uso de la serie X pero al precio al que estamos acostumbrados. El error:
  • Quiere satisfacer a muchos nichos de mercado. No conquista a ninguno de ellos.
  • Su diseño pierde potencia para los que les gusta el iPhone XS /XS Max.
  • Los que buscan modelos más económicos, comprarán modelos anteriores. (El porcentaje de este grupo es el que ha aumentado peligrosamente este año).
Es algo lógico, el iPhone XR tiene una pantalla solo un 8–10% más grande que la de un iPhone 8 Plus (según si tenemos en cuenta el notch o no) pero su resolución es un 30% inferior. No tiene 3D Touch, y la experiencia de uso de la serie X no convence a todos.
A todo esto se suma que el diseño no está cuidado:
  • El aluminio del lateral tiene un color y un tacto extraño. Muchos coinciden en que parece haber perdido calidad.
  • Tiene unos marcos enormes. Sí, no hay marco superior e inferior, pero es que ahora los marcos laterales son el doble. ¿POR QUÉ?
  • El conector lighting está descentrado verticalmente. A pesar de que es grande y gordo, no les cabe el lighting. No me lo creo.
El iPhone XR se harta de tocino.
Este año ha sido una sorpresa para todos. Sería esperable contar con una tasa de adopción y penetración de mercado inferiores, esto ya ha pasado antes. Lo que seguro que no se esperaban en Apple es que su nueva generación impulsaría las ventas de generaciones anteriores.
“El cliente fiel a la marca se ha quedado entre la espada y la pared y este año Apple ha obligado a muchos de sus fans a dar un paso atrás y volver a la generación anterior.“
El iPhone 7 sigue siendo el iPhone más vendido, y las ventas combinadas del iPhone 8 y 8 Plus superan a las del XS y XS Max.
“El iPhone XR creó grandes expectativas. El día de su presentación era mi primera opción, hasta que lo tuve delante. No hacen falta más explicaciones.”

El cliente y el accionista no son algo tan diferente

Y sin pretender dar lecciones de finanzas, pues no tengo ni idea del tema, un mero observador puede sacar algunas conclusiones.
He leído y escuchado varias veces lo mismo. “No se puede contentar a los usuarios y a los accionistas al mismo tiempo”. “Los accionistas quieren dinero, los clientes buenos productos”.
Sí, correcto. Pero los errores con los clientes los pagan los accionistas, a medio y largo plazo. Mirad:
Capturado el 13 de diciembre de 2018
Ésto pasa cuando no cumples con tu exigente cliente. Ese que cada año se deja los dollars en tus productos, cuando no lo hace, pagan tus accionistas. Y el accionista nunca paga, se va.
“Los clientes de siempre, son el mejor marketing. Las implicaciones que puede tener que los fans de la marca estén comprando generaciones anteriores no son algo banal.”

Hay más sospechosos.

Podemos profundizar un poco más. La empresa del hardware diseñado para el software y viceversa ha olvidado esta premisa por empeñarse en vender sus servicios.
Servicios que quien los usa, es por pura conveniencia y no porque sean los mejores. Y lo de la conveniencia suele ser sinónimo de pereza.
Apple Music no termina de despegar y aunque cada año consiga nuevos usuarios, porque ya está ahí en el iPhone, los usuarios de Spotify siguen creciendo a un ritmo mayor. Apple Music no va bien, en Apple lo saben y la reacción es ofertas de mercadillo:
Apple Music de nuevo tres meses gratis
Why Apple Music Is So Bad When the iPhone Is So Good
Apple Music Gains Global Market Share, but Spotify Is Still Far Ahead
Al mal tiempo buena cara, y aunque Apple (y sus fans) presumen de crecimiento y de nuevas suscripciones, nadie habla de cuánto tiempo permanecen suscritos y mientras tanto:
Apple offering discounts on HomePod to Apple Music subscribers as holiday promotion
In a rare move, Apple is partnering with Amazon to let you control Apple Music with Alexa
Descuentos, compatibilidad con Amazon Echo…Pueden decir lo que quieran, el negocio no va bien. ¿Captar nuevos clientes? No sé cuándo un usuario de android, que no puede usar el servicio en su smartphone, se suscribiría a una plataforma para usar con su Amazon Echo, cuando tiene la compatibilidad total de Spotify y, por qué no, la de Amazon Music.
Por otro lado, Apple se tira piedras en su propio tejado limitando las ventas del dispositivo que se ha creado para Apple Music, el HomePod.
De nuevo el mejor harware queda en la sombra por culpa de dos servicios mediocres, Apple Music y Siri.
Lo siguiente podría ser un recorte de precio en los iPhone, al más estilo Samsung. Y si no te lo crees, que sepas que en otros mercados está pasando. ¿Por qué no podría pasar aquí?:
Update del 23 de diciembre de 2018:
No estaba equivocado cuando escribía estas líneas hace una semana. Apple lanza su actualización en el plan de renovación. Sigue siendo una estafa, pero la intención es conseguir más ventas.
Apple Cuts Price of iPhone XR to Boost Sales
Porque, hablando de servicios, si hay uno que se lleva toda la palma, en la frente, es Siri. El asistente virtual que en cada Keynote “sigue mejorando” no es capaz de contextualizar la mayoría de las preguntas que puedas hacer. Eso asumiendo que te entienda.
Y lo peor de Siri, está dividida en compartimentos: La Siri del Homepod, la del iPhone, la del Apple Watch y la del Apple TV no son la misma. ¿Cómo esperan que sepa qué puedo y qué no puedo preguntar a cada oompa loompa?
¿Quién puede tomar en serio un asistente que no sabe nada sobre ti ni sobre tu entorno? ¿Privacidad? Llevas años cazado por Google. O peor aún, divulgas tu vida en Facebook o Instagram, o Whatsapp. Asúmelo y al menos úsalo en tu beneficio.
La solución de Apple ha sido Shortcuts, claro. Como Siri no te entiende, mejor que el usuario se las apañe para programar workflows en los que se le diga claramente de dónde sacar la información y qué hacer con ella.

TL;DR

  • La tendencia de ventas actual hace evidente que Apple no ha cumplido con la expectativa de sus usuarios.
  • El alto precio y la poca innovación han llevado a los usuarios que van con la marca a actuar con lógica y comprar generaciones anteriores.
  • El iPhone 7 es el iPhone más vendido, por ser el más barato.
  • El mercado tira de la generación anterior donde puedes encontrar el iPhone del toda la vida o atreverte con la experiencia de usuario de la gama X, sin pasar por el XS y sus 1159€ o por el XR y sus carencias.
  • Apple está centrada en sus servicios, los cuales no terminan de cuajar. Su forma de captar clientes se acerca al retail y al mercadillo más que a una tecnológica premium.
  • Si te gusta la experiencia de la serie X, sigue a la masa. Compra un X.
  • Si quieres renovar y aún no tienes un iPhone de la serie X, es que ya no te gustan los iPhone. Cuanto antes lo aceptes, mejor.
“Yo he comprado un iPhone 8 Plus. El último iPhone que me va a gustar.”
Y ¿por qué no? Puede que para cuando toque la siguiente renovación sea el momento de comprar un Google Pixel.

J.Growl

Biólogo de profesión, jugón y tecnófilo sin remedio. No hablo de temas serios si no hay buena cerveza de por medio.

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