hello. Desarrollando una app para iOS. Un paréntesis.

Os he vuelto a hacer el lío. Me gustaría cerrar el tema del diseño hablando del icono, y ya de paso, del nombre.

Es lo más simple de una app. Después de tener claro el diseño, el funcionamiento y el propio desarrollo de una aplicación lo único que queda es que tenga un nombre y un icono. Son solo dos cosas. Un nombre y un icono.

Un nombre y un icono.

Un icono y un nombre.

Son solo dos cosas.

Son las peores dos cosas. En serio. Cuando tienes una idea clara de lo que te gustaría que fuera la app, su diseño va llegando conforme vas pensando cómo quieres que se utilice. Por otro lado, el desarrollo  del su contenido es algo inherente al propio proceso de creación de la app pero el icono y el nombre es algo que va por separado.

Uno no está desarrollando una app para tasar y recomendar ordenadores de Apple y de repente dice hello. soy "el nombre". Y después al escribirlo en una imagen en blanco sale el icono.

¡Venga ya!

Desde el primer día pensar en un nombre retumba una y otra vez. Cada idea que tienes de la propia aplicación termina en un "Ok, pero, ¿cómo lo llamo?

Afortunadamente tuve ayuda ahí. Durante semanas mi amigo (y responsable directo de que todo el diseño que tiene hello. sea coherente) Nacho Aragonés, a quien podéis leer aquí, fue dándome ciertas guías de todo lo que iba diseñando. Dado su probado refinado gusto y su determinación a la hora de tomar decisiones fue mi referencia a la hora de dar pasos en el diseño de hello. La historia detrás de este nombre viene por el primer intento de diseño del icono.

Ya que esta aplicación serviría para tasar ordenadores, se me ocurrió primeramente hacer un guiño al famoso Macintosh 128k.

Ya habéis visto el nombre, ¿no? ;)

De este ordenador salió un icono muy "mono", que estuvo vigente durante los primeros 2 meses del desarrollo de hello.


Pero algo fallaba en ese icono. Parecía demasiado genérico y no quedaba bien en la Home de iOS. A esto había que añadir que seguíamos sin nombre y por tanto, ese icono no decía nada. Dándole vueltas al Macintosh original surgió algo brillante, no lo cuento. Os lo enseño:



 "A lo mejor un "hello"". Fue determinante, me puse a probar iconos al momento. Lo primero fue modernizar el concepto. Si en 1984 el Macintosh 128k decía hola a todo el mundo con una escritura a mano, ¿y si hoy dijera hola un iMac con la tipografía San Francisco que usa ahora Apple tanto? Pues esto es lo que salió:


Aunque sabemos ahora que este no ha sido el icono final, si que nos dejó algo claro. Este era el nombre. Así que solo quedaba completar la otra parte, cerrar el icono porque, de nuevo, esto no cuajaba. De nuevo, hubo intervención, que no explico, enseño:



La idea era muy buena, de hecho se ve claramente su influencia en el icono actual. El icono era bueno, pero para mi gusto la "banderita" de colores era demasiado llamativa y pensamos que podría crear alguna "confusión".

Finalmente, tras pensar un poco más y haciendo pruebas, salió el icono definitivo. Un icono que lo tiene todo y que representa mucho más de lo que podría parecer a simple vista:

- El mensaje original, el hola del primer Macintosh.

- El mensaje actual, el hola de mi primera aplicación.

- La tipografía actual contrasta con la antigua tendencia al esqueumorfismo.

- Unos colores emblemáticos.

Ya falta menos

J.Growl

Biólogo de profesión, jugón y tecnófilo sin remedio. No hablo de temas serios si no hay buena cerveza de por medio.

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